El francotirador del WhatsApp

Nos ha salido un Lee Harvey Oswald a la española, es decir: un francotirador al más puro estilo cañí con un arsenal sacado de la España profunda.

Nos ha salido un Lee Harvey Oswald a la española. osea, un francotirador Cañí

Lo detuvieron en septiembre, pero la noticia a salido estos días a relucir en todos los medios de comunicación, Manuel Murillo Sánchez, natural de Rubí, provincia de Barcelona e hijo del último alcalde franquista de la localidad, fue detenido por los Mossos d’Esquadra después de haber hecho alarde por WhatsApp de sus intenciones de usar a Pedro Sánchez, actual jefe del gobierno como diana para echar una partidita de tiro al blanco.

La noticia, dependiendo del medio, es tratada con más o menos rigor, mientras que hay quienes lo tachan ya de complot de la extrema derecha, hasta los que se lo toman a pitorreo o le quitan importancia. Rosa Díez, política que hace ya tiempo que tiene más seguidores en Twitter que votantes en las urnas se sumó a la polémica con un tuit por el que le sacudieron en la red más que a una estera llena de polvo.

El presunto magnicida es un campeón de las pistas de carreras y del levantamiento de vidrio en la barra del bar.

El caso, es que este ciudadano, que lo mismo corre una maratón que se traga un litro de vino y unas cuantas cañas de cerveza, tenía un arsenal en su domicilio, en total dieciséis piezas, entre las que había un fusil Cetme (el popular «chopo» para los que hicieron la mili) y un ametrallador checoslovaco Skorpion vz. 61, artefacto con un nombre que suena a tragedia soviética.

Al parecer algunas de estas armas eran de colección y estaban inutilizadas, pero Manolito Murillo, que la sazón es guarda jurado y manitas las había manipulado, para que volvieran a estar operativas. Aunque informaciones de última hora aseguran que el supuesto arsenal es un auténtico desastre.

Y el meollo de la cuestión radica en que la idea de «homologar» a Pedro Sanchez con John Fitzgerald Kennedy se debe a la ya famosa exhumación de Franco, que tantos titulares está dando; se ve que el frustrado magnicida se aprendió el Cara al Sol en su tierna infancia y lo sigue llevando a flor de piel a sus 63 abriles, son cosas del subconsciente, que no le deja pensar con dos dedos de frente.

WhatsApp y litros de alcohol rulan por mis venas mujer.

Este se debió quedar prendado de la canción de Ramoncín. El caso es que este corredor de ultramaratones y campeón de España en esta modalidad, allá por los 90 se aficionó a los grupos de WhatsApp, y claro, pasa lo que pasa, que se calienta el pico después de tragarse varias cañas y un litrazo de vino y va y le cuenta a una portavoz de VOX, que está en su mismo grupo de WhatsApp que va pegarle un tiro al «rojeras» de Pedro Sánchez, por querer desenterrar a Franco. Y para colmo, le pide ayuda a la compi de chat, para que le aporten información sobre el presidente y sacrificarse en nombre de España.

Y el acojonamiento de la portavoz de Vox no se hizo esperar y procedió a denunciar al Lee Harvey Oswald de Rubí (que ahora reside en Terrassa) a la policía autonómica. Que una cosa es ser facha y otra muy distinta ser gilipollas, y asustada por el marrón que veía venir «cantó» a la poli. Lo que me pregunto es cómo se meten en grupos de WhatsApp con personajes tan variopintos las personas con cargos políticos, porque ahora a ver quien le quita el marrón a la portavoz de haberse chateado con el francotirador.

Era vigilante de seguridad en el operativo del referéndum de Cataluña el 1 de Octubre de 2017.

Otra situación rocambolesca es que fue contratado por la Generalitat para trabajar en el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información, (CTTI), con lo que formó parte del aparato de seguridad montado para el ya famoso referéndum del 1 de octubre de 2017, imagínense al ahora acusado de magnicida  viendo en las cámaras de seguridad a la gente acercándose a votar y acariciando la porra con ganas de apalearlos a todos, tuvo que pasar un mal día, este «amigo de la patria» y francotirador frustrado.

Menos mal que según el instructor de tiro de Manuel Murillo Sánchez era mas bien malo poniendo la bala, se ve que la costumbre de beberse el vino en dosis de litro le ha restado pulso al paso de los años, bueno, pulso y lucidez, porque hace falta ser gilipollas para tener un arsenal de armas y predicarlo por WhatsApp.

Creo que a Manuel Murillo Sánchez, este ejemplar de la fauna ibérica le hace más falta un psiquiatra que un abogado. Clic para tuitear

Para acabar una captura del Facebook del francotirador de Rubí:

!!!Tiene de amigo a Mariano Rajoy¡¡¡

 

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